lunes, 21 de noviembre de 2011

El juego del miedo según Caracas Venezuela

Esto surge de aquella historia que empecé a escribir hace algún tiempo en twitter, les presento la historia completa!

El juego del miedo según Caracas, Venezuela.
Manuel Arrivillaga.


Me despierto un tanto sucio y confundido en medio de la estación del metro Pérez –Bonalde, intento ver el reloj casio que con tanto cariño me regalo mi padre hace ya algunos años, no resisto y me vuelvo a desmayar, de pronto mil pisadas frenéticas llegan a mis oídos, escucho con atención y sé que algo anda mal, finalmente logro abrir mis ojos, que me ardían sin razón aparente. Fue un mal momento para abrir los ojos, enseguida una estampida de gente me pisaba y pasaba por encima, sin el menor de los cuidados como si yo fuese parte del suelo, en Caracas la gente siempre esta apurada.
Una vez que pasa la muchedumbre dejando una estela de olores a crema para el cabello, gomina rosada y aceite de empanadas logro ver una televisión con estática que se encuentra sobre una pequeña mesa, la televisión se enciende como por arte de magia, lo que vieron mis ojos fue algo que me marco hasta el día de hoy.
Un enanito montado en una moto marca jaguar se aproximaba a la pantalla, de pronto revelo su rostro que hasta entonces estaba cubierto por una espesa manta negra, en mi cabeza retumbaron solo cuatro palabras, “tu voz sin límites” mi corazón comenzó a latir con fuerza, la visión se volvió brillante y una gota de sudor frio me resbalo por la espalda, me cague. Era la máscara de Gilberto Correa, recuerdo haber detallado como la cabeza tamaño natural media casi lo mismo que el resto del cuerpo de este hombre.
Gilbertico, como el mismo se refería procedió a decir lo siguiente.
-Tú, Manuel Arrivillaga, con 26 años de edad no has sabido aprovechar la vida, no te has graduado, duermes demasiado y ni siquiera aprovechas al máximo tu potencial como escritor, has bajado y aumentado de peso, has llorado  en capítulos de Grey’s Anatomy, todavía piensas en que puedes ser un rapero y dudas al comerte una rebanada de morcilla fría de la nevera. Tu día ha llegado, aprenderás a vivir o morirás en el intento, pasaras por 3 pruebas las cuales deberás cumplir a cabalidad y con éxito o de lo contrario te verás encerrado para siempre dentro de esta estación.
El olor a salchichas con mayonesa de una de las empanadas que comía una señora me vino a la mente como un recuerdo imborrable, fue en ese momento que supe que tenía que hacer lo que Correa me decía.
-Tu primera prueba consiste en caerte a coñazos con un malandro, toma este BlackBerry Torch, sal a la calle y sácalo a la vista de todos. Your choice, live or die.
He visto todas las películas, se lo que eso significa, tengo las bolas de corbata.
Con una determinación típica de película de acción en cámara lenta, cuando el bueno va a vengar la muerte de sus familiares, subí las escaleras mecánicas con mi cara de culo, la mejor que pude poner, Salí de la estación del metro y sostuve el BlackBerry en el aire, a los cinco segundos un malandro de jeans color rojo pastel, una franelilla blanca y lentes de color amarillo polarizado me dice que me pegue a la pared, había llegado el momento.
Sin pensarlo dos veces le arranque una bolsa de panelas de san Joaquín a un vendedor que tenía a mi izquierda y comencé la paliza, con un poco de suerte y la ausencia de un arma de fuego de su parte seguí batiendo la bolsa contra su cabeza y podía ver que los bizcochos se iban desmoronando, por lo que tuve que regular el poder de los carajazos para que no se abriera la bolsa y terminar entonces batiendo una bolsa frenéticamente como un estupido.
Le daba y le daba y le daba hasta que un policía me separo.
Como le explicaba a un policía que Gilberto correa enano me estaba poniendo a prueba, tuve que dejarle el BlackBerry como regalo, “Gilber” lo tenía todo calculado.
Temblando y con miedo me voy a mi casa, con todas las escalas de metro, todos los transbordos, una entrada a una arepera para usar el baño, llegue a mi casa al caer la noche, enseguida me encerré en el baño a analizar y comprender todo lo que me había pasado hasta ahora, quien era ese enanito, porque una moto jaguar? Quien rellena una empanada de salchichas con mayonesa? Todas estas preguntas me daban demasiadas vueltas, salgo a la sala de mi casa y mi familia se encuentra hablando como de costumbre, mi hermano le pregunta a mi madre lo que hay de cenar, yo me tomo un vaso de agua cuando de pronto escucho la respuesta de mi madre emocionada.
-Empanadas!
Será que todo es parte de una misma conspiración?.
Cagado me comí dos empanadas y cuatro vasos de jugo y me fui a dormir.
A las 3 a.m. me levanto para ir al baño, (que cagada haber visto Emily Rose) todo borroso y apuntando mal debido al profundo sueno que tenía comencé entonces a orinar, de pronto escucho la canción de “una vaina loca” pero como si viniese de un celular, no pensé en nada inmediatamente, pero la canción seguía sonando y yo quería seguir durmiendo, fui al cuarto de mi hermano y nada, no era ahí, mis padres menos, la canción de “una vaina loca” seguía sonando y ahora lo que un día había bailado en medio de una nube de alcohol y cierto aire de seducción en una de las tantas fiestas caraqueñas ahora me atormentaba como el sonido del taladro de un odontólogo en una sala de espera, mi celular evidentemente no era, me gustaba la canción, lo admito, pero jamás la pondría de ringtone y aceptar la joda de mis amigos por los siglos de los siglos, amen.
Busque en todas partes, en mis gavetas, debajo de la mesa, en el closet, en el suelo, nada. De pronto fue horrible lo que sentí, tenía que agacharme bajo la cama y verificar que el celular no estuviese allí, con las que te conté de adorno me agacho con los ojos cerrados y a la cuenta de tres los abro, que sea lo que Dios quiera!
Nada, papeles de Toronto, hojas de exámenes, una botella de Coca-Cola vacía y mi reloj pirata que con tanto cache dejaba ver en las reuniones sociales, la canción se repetía una y otra vez, cuando subo la cabeza de nuevo, un celular esta sobre mi cama, el cuarto entonces quedo sutilmente iluminado de verde, el teléfono era viejo.
Agarro una lata de “fli” que había en el piso como arma, y me acuerdo de un video que vi en YouTube en donde el carajo decía que en una pelea callejera cualquier objeto puede ser un arma, además una lata debía pegar más duro que unas panelas de san Joaquín.
Dudando en atender un teléfono que no era mío, lo agarro y finalmente presiono “send”  y tratando de sonar valiente así haya estado con una pijama de esas de seda japonesas que un día me trajo mi mama conteste.
-alo?
Del otro lado de la línea me pareció escuchar la voz de Cesar Miguel Rondón, una voz que para ese momento en específico me calmo un poco.
-Epa banesquin
-Cesar?- pregunte yo un poco asustado
De pronto, escucho que tocan la puerta del closet, me cague. Que se supone que haga? Abro la puerta? Se está invitando a pasar? Ya está en mi closet, para qué carajo toca la puerta?, solo para cagarme más. De nuevo, recuerdo que soy un hombre hecho y derecho, y abro la puerta del closet.
Nadie, de pronto alguien me toca por detrás y rápidamente volteo, era un banesquin gigantesco que me atrapa con una bolsa mientras me dice con su típica voz de hombre de galleta, “ahorrando ando, ahorrando ando”, noto que la bolsa tiene un olor extraño, como a orine y en seguida me desmayo.
Me desperté con frio en un lugar muy oscuro, no alcanzaba a ver nada, por alguna razón me sentía atado, de ponto se prende una televisión, “Gilber” estaba ahí, sentado sobre su moto “jaguar” azul eléctrico.
“te has quejado de que los cachitos traen poco jamón, de que el pan de jamón es muy dulce, de que quitaron la hit de parchita y la Coca-Cola de vainilla, de los huecos en las autopistas, de los tukys en sus motos, de las colas en los bancos, de las colas para el supermercado, has robado “certs” en farmatodo, te rehúsas a subir el Ávila, de que las gaitas siempre son las mismas, de que las arepas en el tosti arepa son muy chiquitas, de que en el metro tienes que estar con los brazos abajo para que no se te pegue el tufo de las otras personas, de las hallacas sin onoto, del pernil de navidad que queda muy seco, del calor y de las moscas que están en las frutas para los batidos en las areperas”
Luego hace una pausa, y con un tono de voz más sobrio que los anteriores prosigue.
“te daré algo para que te quejes de verdad” de pronto una luz apunta directo a mi pantalón, puedo ver que tengo un aparato amarrado a la cintura
“atado a tus testículos esta un artefacto de mi propia invención, a medida que pasa el tiempo el artefacto ira girando tus testiculos en sentido contrario, lenta y dolorosamente”
Los testículos son las bolas no? que cagada!
“Frente a ti hay 100 carpetas con sus respectivas hojas, planillas y archivadores, tienes 10 minutos para organizar las carpetas y clasificarlas por orden alfabético, live or die, your choice”
Me inclino a agarrar las carpetas y siento un clic, se rompió un hilo y comenzó el reloj, pude sentir de forma inmediata como mis bolitas comenzaban a girar en sentido contrario, a pesar del dolor que esto me producía tenía que seguir, no había momento para detenerme, era archivar carpetas o quedarme sin bolas, así que comienzo el trabajo.
Hojas, separadores, firmas a lápiz, firmas a bolígrafo, etiquetas en unas y etiquetas en otras, todo iba saliendo a la perfección, pero el dolor se hacía cada vez más fuerte, ya estaban viendo cada una para el lado contrario y el sudor frio comenzaba a bajar por mi frente, el dolor fue tan fuerte que pensé que estaba alucinando, pero no, de pronto pensé, “tu voz sin límites” y tuve que continuar.
A medida que las montañas de carpetas comenzaban a formarse empecé a buscar culpables de esta desgracia, termine con dos posibles resultados, mi amigo Juan que posiblemente seguía arrecho por haberme confundido de gemela y haberme agarrado a su novia (culpa absoluta del ron de ponsigue aquella noche de navidad) o una vez que un ciclista estaba desprevenido y mi amigo juan le lanzo un almuerzo con todo y arroz, el que iba maneando era yo, igual no pienso que es para tanto.
Las carpetas iban desapareciendo poco a poco, el sonido del reloj me estaba desesperando, el dolor de bola era casi inimaginable, pero de pronto solo quedaba una carpeta. Con una concentración digna del Dalai Lama tuve que esforzarme para bloquear el dolor, imágenes de gordos pintados de dorado en posición de descanso y el señor Miyagui me venían a la cabeza, no lo podía creer, había terminado a tiempo.
La presión de la zona testicular comenzó a ser reducida, de dolor paso a adormecimiento y de pronto las puertas se abrieron, dejando ver un hermoso rayo de luz que iluminaba el edificio en donde me encontraba, era el ministerio del poder popular para planificación y finanzas, la vaina parece un trabalenguas.
Antes de correr hacia la puerta, permanecí sentado un rato y aunque ya era libre reflexioné sobre lo que había hecho, quizás me quejo mucho, quizás no logro ver que cada persona tiene un lado positivo que vale la pena admirar, quizás no me detengo a ver la sonrisa en la gente que me quiere, en la gente que me valora, quizás mis oídos no escuchan ya el romance en las palabras caraqueñas, quizás me hace falta convivir más con esta ciudad grandiosa que a pesar de los problemas me ha traído tantas emociones y alegrías, quizás en vez de ver la basura y los huecos en la calle pueda preguntarme sobre la próxima obra de teatro, quizás pueda ayudar a los necesitados de verdad y dejar de quejarme sobre el “melaíto” que le ponen al pan de jamón, quizás pueda ir a un restaurant de comida rápida y dejar de ver con asco a la gente que come papas fritas con helado de mantecado y aceptar de una vez por todas que las sonrisas son gratis, quizás debería saludar a mi ciudad de otra manera, reflexione y pensé mucho…pero no, estaba sentado por el dolor de bolas que estaba potenciado a la quinientas!
Aunque “Gilber” había logrado que me planteara ciertas cuestiones sobre mi modo de ver la vida quería irme de ahí a como diera lugar, sin pensarlo salí corriendo de aquel sombrío edificio siguiendo el rayo de luz que entraba a lo lejos, finalmente abrí la puerta y ya por fin estaba en la calle, estaba amaneciendo y todo se veía tan armonioso, tan pacifico, tan calmado, con cierto pensamiento optimista sobre mi futuro emprendí nuevamente un viaje a casa.
Esta vez me pare en un puesto de empanadas y con la mejor de mis sonrisas le pedí una de queso a la señora que las vendía, me la imagine en su casa, desde muy temprano, preparando la masa, cortando el queso, escuchando el radio, probablemente una estación en A.M porque seguro tenia añoranza y nostalgia de lo que una vez llego a ser esta compleja ciudad, la señora entonces se dispuso a buscar en una cava muy grande mi empanada, abre la cava y se desprende aquel olor de constancia, tesón y aceite re-usado que tanto me confundía, la señora entonces me da la empanada con una servilleta.
-No tengo queso mi amor, pero tengo esta que es de salchicha con mayonesa
Coño de la madre!.
Caminando por una calle que parecía de piedras, mientras me paso la cartera para el bolsillo de adelante de mi pantalón como si esa vaina me fuera a salvar de algo, le doy el primer mordisco a la empanada, tengo que admitir que estaba muy buena, pero igual, no podía caerme una sola gota de aceite de salchicha porque mi humor seria insoportable, me paro en un kiosco y le pido al señor una tarjeta de saldo y una frescolita, le meto saldo a mi celular y me dice que no se puede, lo hago varias veces y no se puede, le digo al señor y este me dice que eso no es culpa del, que tengo que ir a un espacio, una vaina así, yo no entendí muy bien, estaba un poco arrecho y no quería que me cayera mal la empanada, porque puedo imaginar perfectamente que la mayonesa y la frescolita no deben llevarse muy bien, así que con una sonrisa que no reflejaba otra cosa que hipocresía me despido del señor.
A las ocho de la mañana llego a mi casa, mi mama probablemente estaba preocupada, mi hermano ya estaría en el colegio y yo me puse a pensar que le iba a decir, cualquier cosa seguro, en el momento se me ocurriría, me gustaba pensar irresponsablemente que las grandes mentes solventan los problemas cuando se presentan y no antes.
Finalmente llego a mi casa, cierro con mucho cuidado la puerta de entrada para que no suene muy duro y para mi sorpresa mi madre no está en la cocina, el café no está colándose, solo había una olla botando un humo denso y misterioso, me dio terror destaparla, sencillamente no sabía que podía encontrar allí, decidí dejarla ahí, botando ese humo infernal,  en el apartamento no había nadie, que mierda, otra vez me iba a pasar algo. Lo podía presentir.
Comencé a buscar por toda la casa, nadie, ni un alma en mi casa, resignado a pensar que salió y se le olvidó decirme abrí la nevera, ahí estaba una nota escrita en una bolsa de pan canilla:
Una vaina loca que me lleva a la gloria, nunca he sentido nada como esto en mi vida, ella me descontrola cuando estamos a solas, cuando yo siento eso es una vaina ratata.
PD: VOY A DARTE POR TU BUMBUMBUMBUM”
Enseguida un frio recorrió toda mi espalda, algo estaba muy mal, de pronto el teléfono suena, corro a atender, desesperado y preparado para lo peor
-alo!
-alo mijo?
-Mama, mama! Estas bien?
-mmjjmm! claro que estoy bien, estoy en el banco! Te llamaba para ver si me le puedes echar un ojo a la salsa que tengo montada
-La vaina que está en una olla?
-Ah no mi amor, si quieres no comas y ya! Si, la vaina que está en una olla, apágala por favor.
Tranque el teléfono y agradecido apague la olla, pero todavía permanecía la interrogante de la carta, cuál era la obsesión con esa canción? Quien me iba a dar por mi bum bum bum bum? Que es mi bum bum bum bum? Ciertamente no quería saberlo!
Me sirvo un jugo que había en la nevera y me siento en la sala, prendo la televisión y lo primero que sale es globovision, estaban hablando de una escuela sin techo o algo así, la verdad no estaba para ver noticias, decido sintonizar un canal de comiquitas, Bob esponja está en la televisión, gracias a Dios! Algo de inocencia no cae mal!
Era un capitulo en que Bob esponja va a visitar a Arenita su amiga ardilla, pero su amiga ardilla no vive en el agua y entonces Bob esponja se estaba ahogando con aire, ingenioso sí,  gracioso y justo lo que necesitaba
La televisión comienza a hacer estática, impresionado y asustado dejo caer el control remoto, dicho y hecho, Gilberto correa enano comienza a hablar. El coño de la madre setecientas veces.
“Has superado dos de mis pruebas, felicitaciones por eso, puedo ver que has aprendido a medir tus palabras así como también tu actitud en torno a lo que te rodea, la clave de tu vida está en valorar todo lo que puedas valorar, para ti el amor siempre ha sido confuso, no sabes manejarte muy bien, eres intenso, eres nervioso, dices y haces lo primero que te viene a la cabeza, eso hay que corregirlo“
Algo me decía que esto no terminaría bien.
-Tengo entendido que estas “cuadrando” con una chica, es eso cierto?
-Sí, bueno…sí, creo que si
-Es eso cierto o no?
-Si, como me escuchas?
-Si eso es cierto es solamente natural que la última prueba trate de ella
Enseguida me levante molesto y metí el paro de que me envalentone con la televisión!
-Aprenderás a medir tus emociones, a controlar tus acciones y a ver las posibilidades cuando las hay
En la pantalla pude ver a la chica con la que estaba cuadrando, trabajaba de cajera en un Mc Donalds y era de las pocas que sonreía de forma gratuita, allí estaba trabajando y sonriendo, regalándole al mundo su sonrisa, haciendo que cada persona malhumorada que compraba irónicamente una cajita feliz no tuviese más remedio que devolver este gesto, particularmente, me perdía en su mirada y aunque solo la había visto un par de veces sabía que ella era algo especial, ella no sabía que la filmaban y de pronto la cámara se alejó hasta que salió del local, luego la cámara enfoco a quien la sostenía, de nuevo estaba banesquin ahí, burlándose de mí, burlándose de ella y tomando refresco con pitillo.
-Es una linda chica!
-No le hagas daño! O te juro que…
- No le hare daño! De eso te encargaras tú mismo!
-A que te refieres?
-Los miércoles por la noche, ella trabaja hasta cerrar el local, ella es la encargada de botar toda la comida que sobra de ese día, así que ella sale del restaurant con una gran bolsa de hamburguesas frías que nadie quiere y las bota en el contenedor de basura que está a unos metros del local, tendrás que robarte la bolsa de hamburguesas mientras estas vestido solamente con un salvavidas de cebra, mientras le quitas la bolsa a la fuerza ella se dará cuenta de que eres tú, luego tendrás que  explicarle la verdad, dile que un enanito con una máscara de Gilberto correa te pone a hacer pruebas, que le caíste a carajazos a un malandro con una bolsa de panelas de san Joaquín, que archivaste 100 carpetas de cadivi en 10 minutos, que un banesquin gigante te secuestro, si te cree, es amor de verdad, si no lo hace podrás resistir un corazón roto? A veces el peor de los dolores no es el de bolas…live or die, your choice.
La televisión se apaga, que bolas!, Gilber se puso a filosofar, necesitaba hacerlo, ya había entrado a mi casa, ya sabía dónde vivía, muy probablemente sabe quién es mi hermano, quien es mi mama, hasta sabe quién es la chama con la que estoy saliendo! El miércoles por la noche iba a ser decisivo.
Por una parte quería que se acabara todo esto, ya las bromas de Gilberto se hacían cada vez más complejas, más elaboradas y más reflexivas, por otro lado no quería terminar con esta chama, como siempre “Gilber“ me tenía agarrado. Que iba a pensar ella si me ve desnudo con un salvavidas de cebra a las doce de la noche un miércoles!? Y que después le quite la bolsa de comida! Y no contento con eso, tengo que decirle la verdad de todo! No me iba a creer, no tenía ningún chance de que eso pasara.
La televisión volvió a encenderse, era Gilberto enano de nuevo.
-Ah! Y no hagas trampa! Llevaras un micrófono escondido en el salvavidas, el micrófono y el salvavidas están en tu gaveta de medias e interiores.
Se apaga la televisión y yo me dirijo a la gaveta de medias e interiores, ahí estaba todo, un salvavidas plástico blanco con negro simulando el pelaje de una cebra y pegado a este un pequeño micrófono, si alguna vez vieron a un loco con un salvavidas ya saben porque.
Llego el miércoles como fecha de un parcial de Calculo, temeroso, sabiendo que la vas a cagar.
Pase todo el día pensando cómo darle la vuelta a la situación, la verdad no podía hacer nada, “Gilber” me tenía en donde quería, si no iba a Mc Donalds quien sabe que pudiera hacer, pero, como podía saber que tenía puesto o no el salvavidas de cebra? Será que me visto normal, pensé en acercarme con el dedo índice sobre mi boca en señal de que haga silencio e ir enseñándole varios carteles que explicaran la situación, pero eso quedaba igual de loco que lo del salvavidas, nada. Esta sería una prueba de fe, rece como siempre hago en situaciones difíciles y fume como solía hacerlo a toda hora, salí de mi habitación y mi hermano me ensena un video en YouTube de Nelson de la Rosa bailando “a mover el coolo” me parece un buen video, el tipo es gracioso y baila bien, pero ahorita lo que menos necesito es un enanito bailando, lo veo, me sonrió falsamente y luego de que mi hermano cuestione mi sexualidad por aquella apatía me dirijo a la puerta sin decir nada, ellos no saben en el lio en el que estoy metido.
Cuando estoy abriendo la puerta me llama mi madre, enseguida la canción de Candy-Candy vino a mi mente y me acorde de las arepas que me preparaba para el colegio, recordé con cariño el hecho de que la parte quemada de la arepa se pegaba a la servilleta que la envolvía resultando entonces en un pegoste que nunca podía separar y mucho menos comer, la mire a los ojos y en seguida ella supo que algo pasaba.
-Y a ti que te pasa?
-A mí? Nada, que me va a pasar?
-mmm, y para dónde vas tú?
-voy a comprar un litro de jugo
-ah aja, bueno, tenga cuidado pues.
Sus ojos se vieron alarmados, era evidente que algo andaba mal, pero también era evidente que le podía decir que era todo esto, ya con una vez que lo tenga que confesar era suficiente burla. Le di un beso en la frente y le dije que cuidara a mi hermano, sin dejarla responder tranque la puerta de la casa.
Eran las diez de la noche, el ambiente se sentía húmedo, caluroso, yo permanecía vestido, en un morral tenía el bendito salvavidas de cebra. Entre a McDonald’s y logre que no se diera cuenta de que estaba allí, pedí un refresco, el más grande posible y me coloque en una mesa en donde ella no me pudiera observar, simplemente la mire, sentía que podía hacerlo para siempre y perderme en sus ojos, cada cliente era una sonrisa, sus gestos, su gracia, su elegancia, su cabello negro liso bailando sobre el viento de olor a papas fritas, era oficial, estaba enamorado y jodido.
Pasaron las horas y uno de los tipos de seguridad se había percatado de que ya llevaba mucho tiempo ahí, el tipo era grande, un 3XL y supongo que estaba obstinado de estar parado en la puerta escuchando a niños llorar porque no les toco el juguete que quería, a malandros coqueteando con el personal de limpieza y pavitos escandalosos que tratan de hacer trampa para comer dos veces metiendo un cabello de ellos mismo en la mitad de la hamburguesa, si, Fernando se sabía todos estos trucos de memoria y estaba lleno de anécdotas.
Fernando, como decía en su chapa, no dejaba de mirarme de forma sospechosa así que hice lo que tenía que hacer, lo llame y le compre una hamburguesa, se sentó conmigo y comenzamos a hablar, es guardia de Mc Donalds desde hace varios meses, antes solía trabajar en un camión que se para todos los martes y jueves en la tahona a vender quesos, Fernando era un tipo bastante apacible, no se quejaba mucho y su sueldo lo destinaba a su familia, no tenía vicios o al menos eso me dijo y creía firmemente que sería un actor de Hollywood, camino bastante difícil pero de alguna forma veía las cosas diferentes ese día, así que le dije a Fernando el cliché más repetido en la historia “nunca dejes de seguir tus sueños”
Fernando me pregunto porque estaba tanto tiempo en el Mc Donalds, ya eran casi las doce y yo seguía ahí, pensé que esta podía ser una oportunidad para explicarle lo que me pasaba.
-Fernando, no me lo vas a creer si te lo cuento
Fernando se ríe,
-Cuenta, cuenta que en esta vida yo he visto de todo!
-tú ves a esa chica que esta allá?
-quien? La catira?
-no chico! Esa no, la otra!
-la de pelo negro?
-coño Fernando hay dos nada mas no?
Fernando un poco lento se vuelve a reír
-Bueno, yo estoy cuadrando con esa chama!
-Ah! Ya sé, no me digas más! La estas espiando! Hermano yo no te culpo, las mujeres de hoy en día están vueltas locas!
-No vale! Que espiando ni que nada
-Entonces?
-Ahí está la parte difícil…
-Ah bien bueno pues, termina de decirme!
-Pana no sé quién me está haciendo esto, pero hace unos días me levante en la estación del metro de Perez-Bonalde
-Verga! Ni yo voy pa’ allá!
-Eso no es todo, me levante ahí! Y de pronto salió de la nada una televisión y en la televisión estaba un enanito con la máscara de Gilberto Correa que me dijo que…
-Como es la vaina?!
-si pana, yo sé que suena burda de loco, pero eso fue lo que paso, entonces el enanito estaba montado en una moto y me dijo unas vainas ahí que yo había hecho mal y tal y entonces que me iba a poner unas pruebas y mariquera
-Verga, ta’ bien, como que unas pruebas?
-Coño no sé, unas pruebas ahí burda de locas!, la primera fue caerme a carajazos con un malandro!
Pude notar que Fernando, aunque incrédulo estaba prestando atención
-Y le ganaste?
-Chamo le revente una bolsa de panelas de san Joaquín en la cabeza
Fernando se ríe
-Ta’ bueno, tu que, escribes?
-Sí, soy escritor pero esto paso en verdad pana, no me crees?
-como te voy a creer Manuel? De pana un enano en una moto? Como alcanzaba el pedal?
-marico el nunca arranco, solo salía montado y ya pues
-aja, y entonces, que tiene que ver eso con que estés aquí embobado por esta chama a las doce de la noche?
-Esta es la última prueba, bueno, espero que sea la última!
Los ojos de Fernando de abrieron más de lo normal.
-Cuál?
-Tengo que quitarle la bola de hamburguesas que bota mientras estoy desnudo con un salvavidas de Cebra y luego decirle la verdad de todo esto.
-Marico no te va a creer
-Es que esa es la vaina!, yo también dudo que me crea, pero “Gilber” dice que si nuestro amor es fuerte ella me va a creer
-Nojoda, que amor fuerte ni qué carajo, marico a mi mi esposa me llega desnuda con un salvavidas de cebra a quitarme una bolsa de hamburguesa y el rolazo que le doy por la cabeza! Nojoda!
-Coño, no sé qué más hacer! En verdad no puedo hacer nada sino eso solamente! Quien quiera que me está haciendo esto sabe dónde vivo, sabe sobre mi familia y sabe sobre esta jeva, estoy jodido mi pana! Y eso que no te cuento la de las bolas!
-La de las bolas? Que bolas?
-Un mecanismo que me pusieron en ;as bolas que me las iba enrollando y tal
Fernando pone una morisqueta como si se tratara de sus propias bolas.
-Para, para, no me cuentes esa vaina, que cagada pana!
-Que si no? nojoda! Qué hora tienes ahí?
-Al oír el tono serán las doce y cuarto!
-Qué? De pana?
-Ah vaina pues!
Salgo corriendo a quitarme la ropa pero antes de cruzar la puerta Fernando me llama, así que desesperado volteo a ver qué es lo que quiere
-marico, tú crees que me puedas regalar la bolsa de las hamburguesas? Así sean dos ahí pues!?
No hice el menor intento en procesar lo que me dijo, corrí al baño con mi morral, me desnude más rápido que si fuese a tirar y me puse mi salvavidas, colocado estratégicamente para que no le dé frio a Billy, todos tenemos un nombre.
Salí corriendo fuera del local y ahí la vi, estaba botando la bolsa, atravesé la calle corriendo, un carro tuvo que frenarse y por supuesto me grito algo indescifrable para mi estado casi catatónico, no había vuelta atrás, si tan solo ella supiera porque estoy haciendo esto.
Con fuerza le quite la gran bolsa que no solo tenía hamburguesas, sino papitas viejas y me le quede viendo, ese fue el segundo más lento que he sentido en mi vida, ella me reconoció.
-Manuel?
-Sí, soy yo, pero no te vayas a asustar, este no soy yo!
-Cómo?
-Es decir si soy yo, pero no quiero estar así, me obligaron!
-Te obligaron, quien te obligo, porque te obligaron?
-No lo sé, por favor no vayas a gritar, no pasa nada!
-No pasa nada y me estas quitando una bolsa de basura mientras estas desnudo con un salvavidas de cebra?
-Sí, exacto, no pasa nada! Un enanito me obligo
-Manuel…
-Escúchame por favor, un enanito me obligo, tenía una máscara de Gilberto Correa y estaba montado en una moto!
-Yo sabía que tú estabas loco, eres escritor y tal y me gustan así, pero esto…esto es demasiado
La veo entonces caminando de vuelta al local, dándome la espalda, todo estaba perdido, de pronto se voltea
-Cómo va a alcanzar un enano el pedal de una moto
-Nunca arranco! Solo estaba sentado ahí!
-Qué es esto?, esto es una broma? Porque no es graciosa la verdad, es bastante extraña!
-No mi amor, por favor escúchame, este es el último reto y tú me tienes que creer! me raptaron de mi casa, un muñeco, un banesquin pero era gigante y no era nada amigable, por favor tienes que creerme!
-Estás loco Manuel!
-Solo una oportunidad, por favor, solo una, tu sabes que yo no soy así tampoco!
-que me vas a decir!?
-primero déjame entrar otra vez a McDonald’s para cambiarme, a pesar de que en esta vaina hace calor, me estoy muriendo de frio!
-Ahí no puedes entrar, desnudo? tas’ loco? será para que me boten!
-Amor no hay nadie y ya Fernando sabe todo, eso fue lo que hice mientras esperaba a que fuese la hora, por favor, mira si después de que te cuente todo no me quieres creer, está bien, lo dejamos hasta ahí, pero por favor, al menos dame la oportunidad.
De pronto y sin que lo planeara previamente una lagrima se resbalo por mi rostro, fue inesperado incluso para mí, ahí fue que supe que ella me importaba, ella supongo que también vio la lagrima, porque con un tono de voz que expresaba una mezcla de lastima pero también de amor acepto aquella conversación.
Fernando entendió que necesitábamos un momento a solas, así que el mismo salió del local y cambio el letrero a “cerrado”
Hablamos durante horas, le explique todo lo que me había pasado, lo de Gilberto correa, lo de banesquin, lo de la salsa de mi mama, lo de las carpetas de cadivi, le dije que la persona que me estuviera haciendo esto sabia de ella y sabía que esto sería algo difícil de hacer, de alguna forma esa persona estaba velando por mí, en un sentido muy retorcido sí, pero solo me mejoro, le agarre las manos y le dije lo que no me había atrevido a decirle nunca.
Viéndola a los ojos le dije que la amaba, y que esa serie de pruebas habían hecho que me diera cuenta de un montón de cosas que tenía que cambiar, ella no podía contener la sorpresa en su mirada, y yo maravillado y perdido en su sonrisa me ilusionaba cada vez más.
La conversación paso a ser otra, paso a ser algo íntimo, algo mágico, parecía que solo faltaba un la activación de un botón, todo parecía nuevo y sentí que a su lado nada malo podría ocurrir más nunca, comenzamos a planear nuestro futuro, divagamos entre colores, casas y nombres y nos vimos fuera de aquella ciudad tan dramática como bipolar. Tengo que admitir que hasta ese entonces no me había enamorado jamás, es decir, pensé que lo estaba, pero nada se le parecía a aquello que sentí en esa noche, y a pesar de los malos recuerdos, de las salchichas con mayonesa, de las panelas de san Joaquín, de Gilberto Correa en una moto, de cadivi, del calor, de las moscas, a pesar de mis millones de quejas a un sistema que no funciona me di cuenta de que a su lado nada de eso importaba.
En una forma que nunca había empleado debía darle las gracias a quien quiera que haya sido el maniático que me hizo hacer todo esto, este relato es mi forma de agradecimiento a esa persona.
Agarrados de la mano y bajo la luz de aquella gran letra M salimos más felices que nunca pesto a que sabíamos que no importara lo que pasara en ese momento, ella y yo terminaríamos juntos.
Al doblar la esquina nos encontramos a Fernando comiendo una hamburguesa
-Marico yo no sé!  Yo ya me las comí! Si quieres agarra esta mitad que me queda!

FIN.